Coronavirus: Las Células T y su papel en la inmunidad oculta contra la COVID-19

celulas-t

Hay más de 16 800 000 casos de COVID-19 en todo el mundo. La llegada del verano no ha salvado ni a Florida ni a Texas de un repunte de casos, aún no hay vacuna disponible y estudios apuntan a que los anticuerpos generados por la enfermedad no duran más que unos meses, pero hay esperanza. Los científicos están hablando de una inmunidad oculta al SARS-CoV-2 que nos proporcionan las Células T.

Las Células T son los linfocitos responsables de la inmunidad celular. Cuando un virus entra al organismo, identifican al patógeno y destruyen las células infectadas.

Algunos pacientes de COVID-19 recuperados dieron negativo en las pruebas de anticuerpos pero sí desarrollaron las Células T en respuesta a la infección. Hay estudios pequeños y no revisados por pares que apuntan que apuntan a que las personas que experimentan una enfermedad leve o ningún síntoma en absoluto del nuevo coronavirus podrían estar eliminando la infección a través de esta respuesta de las Células T.

Una investigación francesa, además, reveló que 6 de cada 8 miembros de familias en estrecho contacto con parientes que tenían COVID-19 desarrollaron una respuesta de Células T, pero no de anticuerpos. De ser así, la inmunidad frente a la COVID-19 podría ser mayor de la que muestran los test. Además, estos linfocitos tienen memoria, lo que arroja luz sobre la perspectiva de inmunidad de largo plazo, que al parecer los anticuerpos no pueden garantizar.

Gracias a estas células nuestro cuerpo reacciona de una manera más rápida ante una segunda infección, incluso ante una ausencia de anticuerpos, porque el enemigo, en este caso el SARS-CoV-2, queda fichado. Por ello, un número creciente de científicos está mirando a las Células T por su papel en la protección de la población contra la pandemia y consideran que las vacunas, además de producir anticuerpos, deberían estimular estas células.

+ +