Falleció Javier Carmona, esposo de Tula Rodríguez

javier carmona

Javier Carmona, esposo de la conductora de televisión Tula Rodríguez, falleció en la mañana del miércoles 30 de septiembre a los 56 años, dos años después de estar en estado vegetativo, según confirmaron fuentes .

Hace unos días, la misma Tula recordó la última vez que conversó con su pareja o la última ocasión que lo vio lúcido. “Llegaste a buscarnos a casa para llevarte a la clínica porque te sentías mal. En mi desesperación bajé corriendo para sacar el auto y poder irnos, pero tú no querías bajar hasta que Valentina esté con nosotros. Yo insistí en irnos, era una emergencia, pero tú tajante dijiste: ¡Sin Valentina no me voy!”,

Al inicio de la cuarentena, Javier Carmona fue trasladado a su casa -para evitar riesgos de contagio de la COVID-19- donde era atendido por su esposa e hija Valentina.

DIAGNÓSTICO IRREVERSIBLE
El año pasado, al conocerse su estado de salud el  Médico Elmer Huerta, dijo que para entender a la encefalopatía hipóxica se debe conocer que este mal se explica a partir de la falta de oxígeno en el cerebro. “Por alguna razón no llegó sangre al cerebro. Hablamos de sangre fresca con oxígeno. Por eso las células cerebrales se mueren. Solo pueden soportar hasta cinco minutos sin oxígeno”, precisó.

De acuerdo con el portal de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, Medline Plus, la encefalopatía hipóxica o hipoxia cerebral puede ser producida por varios factores como paro cardíaco, arritmia cardíaca, sobredosis de drogas, entre otras razones. Sin embargo, la causa de este mal en Javier Carmona es un aneurisma, según el neurólogo Enrique Estrada Vegas, quien certificó el diagnóstico del empresario.

El aneurisma cerebral es un ensanchamiento anormal en la pared de una arteria del cerebro, según MedLine Plus. Esta irregularidad origina la ausencia de oxígeno y, esto a su vez, llevó a Carmona a un trastorno vegetativo.

¿QUÉ ES EL ESTADO VEGETATIVO PERSISTENTE?
Según Elmer Huerta, el término preciso de esta enfermedad es el estado vegetativo persistente, el cual “no se puede revertir”, aseveró. Una persona que padezca de este trastorno es incapaz de interactuar con la gente porque no se sabe si puede escuchar o no, pierde también la capacidad del lenguaje para comunicarse. Además, el individuo sufre de incontinencia urinaria y de heces.

Lo único que, aparentemente, es capaz una persona en estado vegetativo persistente es dormir y despertar en ciertos períodos de tiempo. También puede que mantenga la capacidad de sentir dolor. El estado vegetativo ocasiona toda esta serie de daños a la persona porque limita los reflejos de los nervios en el cerebro y la médula ósea.

Un estado vegetativo persistente deja al paciente, “entre el coma y la recuperación o entre el coma y la muerte”, alertó Huerta.

En el caso de Javier Carmona, su caso evolucionó de un aneurisma con derrame cerebral a una falta de oxígeno en el cerebro por más de cinco minutos que generó primero un estado de coma y luego el estado vegetativo persistente. “Este estado tiene un tiempo vItal de entre 2 a 5 años y presenta riesgo de padecer infecciones o neumonías”.

Una persona que padezca de este trastorno es incapaz de interactuar con la gente porque no se sabe si puede escuchar o no, pierde también la capacidad del lenguaje para comunicarse.

El estado vegetativo ocasiona toda esta serie de daños a la persona porque limita los reflejos de los nervios en el cerebro y la médula ósea. Por eso es necesaria una terapia que evite que los músculos se atrofien.

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